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Cientos de millones de personas recurren a las redes sociales como Facebook y Twitter para participar en los contenidos relacionados con Internet. ¿Son estas redes un gran campo de misión o una enorme pérdida de tiempo? ¿Debe un cristiano participar en las redes sociales? La respuesta a estas preguntas tendría que estar determinada por si podemos pedir honestamente a Dios que bendiga y utilice nuestras acciones para sus propios propósitos. “Si, pues, coméis o bebéis o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (1 Corintios 10:31). Si estamos dispuestos a dejar que Dios utilice nuestra participación para Su gloria, tenemos la libertad de participar.

Los cristianos que deciden participar en las redes sociales deben ser conscientes de los aspectos negativos existentes en ellas. Hay que recordar que no todo el mundo en Internet tiene buenas intenciones, y debemos tomar precauciones de seguridad, usar la configuración de privacidad y ser cuidadosos en cuanto a quién se acepta como “amigo” o ” seguidor”. Los padres deben interactuar regularmente con sus hijos y ser participantes activos en el uso que sus hijos hacen de las redes sociales.